PABLO MENDOZA REYES Y SU PASION POR YARACUY

WILLIAM OJEDA GARCÍA

Cada mañana cuando apenas el sol ofrecía destellos de luz, a paso lento de huella firme se veía pasar por el barrio El Panteón, derechito abrir el portón de la vieja casa convertida en nido del Centro de Historia del Estado Yaracuy que ayudo a fundar y dirigir con pasión yaracuyanista. Se trataba de una figura robusta del lugar, la gente lo saludaba con alto respeto. Y Siempre habrá un recuerdo para él en gratitud por lo tanto que dio a su pueblo.
Sentimos viva la tibia presencia de un hombre enorme, con cabellos en hilos de plata, voz tronante y carácter respetable. Aquella humanidad guardaba un corazón que lo abrió a su tierra. Don Pablo, como así lo llamábamos, no se caía a coba a la hora de defender al Yaracuy. Era incisivo en su claridad, certero en sus apreciaciones, en palabras honestas. En Cocorotico, la tierra de la poetiza Leonor Bernabo y del etnohistoriador Gilberto Antolinez, hace algún tiempo me acerque junto al amigo Liborio Silva y su esposa a una escuela con más de 50 años formando reservas morales y lleva el nombre de don Pablo. La escuela honra su nombre por los frutos que brillan en ejemplos.
Los alumnos y sus educadores sabían de don Pablo un hombre sencillo del pueblo quienes reconocen en él su obra donde trascienden hechos que marcan al Yaracuy. Y precisamente en el Centro de Historia, gentilmente su directora Adriana Cardozo nos permitió compartir perfiles sobre la vida de don Pablo Mendoza Reyes, quien vio luz en Cocorote, el 30 de junio de 1896, hijo de Miguel Antonio Mendoza Miret e Isabel Reyes Mena. Fue bautizado el 27 de septiembre siendo sus padrinos de agua Antonio María Bello y Elvira Antich de Bello. Padrinos de bendiciones José Bortone y Castorila Rabán de Bortone todos vinculados a San Felipe, actuando como cura Juan Ángel Sánchez
Contrajo matrimonio con la señorita Antonia Estrella Ponce de León, unión de la cual nacieron sus hijos, David, Marcial Eloy (ex diputado al Congreso Nacional), Maritza, Virginia, Zoila Margarita y Carlota Isabel. Sus hermanas Laura y Celsa María, educadoras milagrosas, sentían admiración por don Pablo y un amor que nunca murió.

DON PABLO MENDOZA REYES

DON PABLO MENDOZA REYES

Don Pablo junto a Pedro José Duarte figuraron como alumnos en la instalación del Colegio Figueira el 15 de febrero de 1905 hasta 1909, pasando a ser aprendiz de cajista y prensista en la Tipografía Yaracuyana del maestro Trinidad Figueira hasta agosto de 1912 cuando comenzó sus estudios de contabilidad con el Br Enrique Coularden y luego ejercer el cargo de Tenedor de Libros de la casa comercial de Manuel Felipe Rojas, en Campo Elías desde septiembre de 1913 hasta diciembre de 1914.
Don Pablo aun adolescente integro el coro tanto en los ensayos como el día que se estreno el Himno del Estado Yaracuy en julio de 1911, e hizo acto de presencia en la inauguración de la Plaza Bolívar de San Felipe en esa misma fecha cuando ejercía la presidencia del estado el General Diógenes Torrellas Urquiola. En febrero de 1915 se traslado a Guama para trabajar en la casa mercantil de don Héctor Cordido y posteriormente a la firma Cordido Hermanos de San Felipe, hasta enero de de 1922 en que se traslado a Puerto Cabello.
En Febrero-Julio de 1922, es Corresponsal del Interior en la empresa Beherens y, desde el 1º de agosto del mismo año hasta julio de 1926, ejerce funciones similares en la Casa Comercial Kolster del mismo Puerto Cabello. Fue jefe de contabilidad de la Compañía Anónima Luz y Fuerza Eléctrica de Puerto Cabello por disposición del General Félix Galavis, en enero de 1928 quien era mayor accionista de la empresa y un año después se convirtió en Presidente del Estado Yaracuy tras el suicidio del gobernador Severiano Jiménez el 12 de mayo de 1929.También trabajo con las empresas Hely Galavis en Urama, Bella Vista, Moron, Zapateral, Boca de Yaracuy y Central “Lucinda”, nombre este de la esposa de Félix Galavis.
Laboro en la Agencia de Barcos de Cabotaje de Jurado Salazar, por solo 55 días, ya que la dictadura de Juan Vicente Gómez lo hizo preso político el 25 de febrero de 1024 por conspirar contra la régimen y fue a parar al Castillo “San Felipe” de Puerto Cabello encontrándose con su amigo Alberto Ravell, viejo residente de este santuario de la muerte, hasta el 31 de diciembre de 1932. Don Pablo sustentaba sus ideas y pensamiento en los códigos de la democracia, la libertad y derechos humanos y por ello entrego su aliento.
El acontecer de su tierra no le era ajeno, lo unía un cordón de querencia eterna que lo ataba a su pasado, presente y porvenir. Volvió a la empresa Luz y Fuerza Eléctrica de Puerto Cabello en 1933 hasta 1934 y desde 1935 hasta 1937 trabajo con la firma Boulton S. A. de la misma ciudad porteña. Entre 1937 a 1945 ejerció su profesión en la empresa Industrial Venezolana y en noviembre de 1945 es designado por el Dr. Germán Herrera Linares, como Gerente Administrador del Banco Agrícola y Pecuario con sede en Caracas. En 1946 fue Jefe del Departamento de Importación del mismo instituto siendo trasladado a la agencia de Valle de la Pascua y luego a la agencia del mismo banco en Valencia, hasta diciembre de 1948. En la misma ciudad trabajo con la firma “Casals” en enero de 1949 hasta diciembre de ese año, cuando regresa a Caracas para asumir la jefatura de contabilidad de la empresa Productos Efe hasta mayo de 1954.
Por serios quebrantos de salud don Pablo, desde 1956 a 1957, fue recluido en el Sanatorio “Simon Bolívar” de El Algodonal-Caracas, y ya repuesto físicamente regreso al Banco Agrícola y Pecuario en 1958 como jefe de contabilidad de la agencia en el Estado Trujillo. En Caracas, 1959, es auditor del Departamento de Contaduría del mismo banco hasta febrero de 1951 cuando decidió retirarse y pasa a ocupar la jefatura de auditoria del IPASME, hasta fines de 1961.

Dr Alberto Sira Gutierrez, Pablo Mendoza Reyes y Nicolas Ojeda Parra

Dr Alberto Sira Gutierrez, Pablo Mendoza Reyes y Nicolas Ojeda Parra

El Centro de Historia
Regreso a San Felipe distinguiéndose como un defensor a ultranza de Yaracuy y amante apasionado de su acontecer histórico. De allí, junto a destacadas figuras yaracuyanas entre estas: Dr. Alberto Sira Gutiérrez (ex Gobernador del Estado Yaracuy 1965), Prof. Domingo Aponte Barrios (Ex Alcalde y Cronista de San Felipe) así como la Casa Yaracuy en Caracas, lleva a feliz realidad una vieja aspiración yaracuyana: la creación de un Centro de Historia que recopilara, organizara y sistematizara todo lo referente al acervo histórico regional.
Previamente don Pablo, con esa vitalidad y amor que siempre le imprimió a sus tareas fecundas, junto a sus compañeros de causa hicieron una exposición de motivos ante la Asamblea Legislativa de Yaracuy, 29 de noviembre de 1962, donde pedían la creación del Centro de Historia y Estadísticas Económicas Sociales del Estado Yaracuy. El parlamento discutió y aprobó, en las sesiones ordinarias de ese mismo año, la creación del Centro de Historia, adscrito a la Secretaria e Educación, con autonomía funcional y presupuesto moderado, según decreto de fecha 7 de diciembre de 1962. Se designó a don Pablo como Director, quedando facultado para realizar los trámites concernientes para la instalación y funcionamiento del referido Centro.
Finalmente, el 19 de marzo de 1963, cuando se celebraba el Día del Yaracuy en esa fecha, se instaló solemnemente el Centro de Historia, presidiéndolo don Pablo Mendoza Reyes, en un inmueble ubicado en la 4ta Avenida, entre calles 14 y 15 de la ciudad de San Felipe, con asistencia de todos los poderes públicos. Así nació esta prestigiosa institución con extraordinaria presencia en la vida cultural yaracuyana y hoy continúa cumpliendo tesonera labor, especialmente en el rescate de la memoria colectiva, valores históricos y la difusión del acontecer regional. Es parte del legado que dejo ese gran yaracuyano que hoy esta en buenas manos y en esta hora lo recordamos con aprecio merecido, quien hasta el último aliento de su vida dedico sus esfuerzos a esta generosa empresa sin otra aspiración que la de servirle a Yaracuy.
Seguramente estará allá, en el universo celestial, dialogando en sana paz con Alberto Sira Gutiérrez y Domingo Aponte Barrios, valorando la importancia que representa conocer la historia porque a través de ella podemos abrir caminos para entender el presente y futuro. Tal vez estarán recordando a “Galeón” y “Virutas al Aire” cuyas hojas plasmaban el quehacer regional de todos los tiempos. Don Pablo es un ejemplo, ocupa puesto digno en la historia yaracuyana.
Muere en San Felipe el 04 de octubre de 1971.

 

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