Coryatur y cronista inspeccionaron Minas de Aroa

En antesala a la Cuadragésima segunda Convención Nacional de Cronistas Oficiales de Venezuela del 19 al 22 de julio de 2014

Fotos: Magaly Martínez

La Corporación Yaracuyana de Turismo del estado Yaracuy (Coryatur), y el Cronista de San Felipe, Raúl Freytez, visitaron el parque Bolivariano Minas de Aroa, con el objetivo de planificar la visita que dispensarán los cronistas del país e invitados especiales internacionales a ese santuario pleno de historia patria, en ocasión de realizarse la Cuadragésima segunda Convención Nacional de Cronistas Oficiales de Venezuela, del 19 al 22 de julio en la ciudad de San Felipe.

Según la programación pautada para el domingo 20 de julio, los cronistas conocerán las diferentes rutas que han sido recuperadas por el Gobierno regional a través de Coryatur, en el Parque Bolivariano Minas de Aroa, junto a Inparques, el Instituto Nacional de Geología y Minería de Venezuela (Ingeomin), que iniciará en el Centro de Interpretación Casa Blanca, donde conocerán la historia de la comunidad que se formó en torno a las minas, y el significado de este legado en relación con los momentos históricos que vivió el Padre de la Patria Simón Bolívar, quien habría de testificar en las postrimerías de su vida en 1830, no poseer otros bienes más que las tierras y minas de Aroa.

El Parque Bolivariano Minas de Aroa presenta un nuevo rostro, luego de las obras de refacción y restauración realizada por el Gobierno regional

El Parque Bolivariano Minas de Aroa presenta un nuevo rostro, luego de las obras de refacción y restauración realizada por el Gobierno regional

La actividad contó con la participación de Betty González, Coordinadora de Promoción y divulgación de servicios turísticos de Coryatur, quien afirmó que se realizaron obras de recuperación de los puentes y la restauración de las esculturas, y en la actualidad prosigue el acondicionamiento integral del lugar, pues el Gobernador Julio León ha puesto todo su empeño para lograr que el parque sea reconocido por propios y visitantes, no sólo como patrimonio histórico nacional, sino también como epicentro turístico por excelencia reviviendo el esplendor del área durante los siglos XVII y XVIII, cuando perteneció al Libertador y luego a sus hermanas Juana y María Antonia, hasta ser vendida a la compañía inglesa Bolívar Mining Association en 1832.

Durante el recorrido, pautado a cuatro kilómetros, luego de pasar los puentes Domínguez, Higuerón, La Agüita, El Diablo, El Cedro, El Almacén y El Comedor, todos totalmente recuperados, los cronistas podrán observar la vía férrea y la bocamina Hollman que enfila a la entrada principal al yacimiento, así como las viejas edificaciones al estilo inglés, junto a las bocas de las minas y maquinarias de la época que culminan en las imponentes plantas hidroeléctricas y a la  procesadora de cobre, a cuyo alrededor distinguirán hermosas esculturas de alto formato, de renombrados artistas nacionales e internacionales, junto a la exuberante naturaleza plena de flora y fauna, al rítmico compás de las aguas cristalinas de la quebrada Las Minas, que Don Manuel Gaitán de Torres en 1621 describió con el nombre indígena de “Guanariguaguo”, ribeteada de grandes piedras cobrizas, donde miles de mineros exploraron las profundidades de los yacimientos para extraer el mineral que sería reconocido por la pureza del cobre más allá de las fronteras patrias.

Buena parte de las herramientas y maquinarias han sido recuperadas para ser exhibidas a cielo abierto

Buena parte de las herramientas y maquinarias han sido recuperadas por el artista plástico y escultor Alexis Lugo, para ser exhibidas a cielo abierto

A lo largo del recorrido, trazado por los mineros para acceder a las siete bocaminas de cobre, los visitantes podrán intimar con la Ruta Geoturística como un modo de reencontrarse con la biodiversidad del lugar colmado de verdor y encanto, al tiempo de conocer y observar la tradición de cada puente en las señaléticas que describen la variada fauna, flora y esculturas, entre sobrias estructuras arquitectónicas de corte colonial inglés y contemporáneas, con muchos datos de importancia relevante.

Estas minas de cobre están ubicadas en lo que fue el valle de San Francisco de Cocorote, hoy municipio Bolívar del estado Yaracuy, y a partir de agosto de 1663 el rey Felipe IV las adjudicó al capitán Francisco Marín de Narváez, venido del reino de Granada -el tatarabuelo del Libertador- quien adquirió las minas ricas en mineral de cobre por cuarenta mil pesos, incluyendo en la venta los cerros y valles de Aroa, en Yaracuy, donde reina la naturaleza, el lugar que nos permite intimar con la herencia del Padre Libertador, orgullo y gloria de Venezuela, Latinoamérica y el mundo.

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