Nació el libro “Entre Cafetos y Cardones” novela póstuma de José Policarpo Reyes Zumeta (1889/1982)

José Policarpo Reyes Zumeta fue contabilista, docente, escritor, parlamentario, diplomático, historiador, promotor cultural, masón con grado de Gran Maestro (33) y un excelente tribuno, orador de primera línea, nacido en San Felipe, el 15 de enero de 1889

Cruz Ramón Galíndez

Siempre he sostenido, oral y en escritos (publicados) que, Yaracuy, nuestra amada región de nacimiento, es una tierra que niega y reconoce, donde impera una inversión de valores y, a veces, se cumple el apotegma de Andrés Bello sobre Venezuela: “Mala madre y buena madrastra”. Guardando la distancia, Yaracuy se nos parece, entonces, a la Venezuela visualizada en 1829 por el filólogo caraqueño, humanista universal, radicado en Chile.

Y, más, muchos de los valores de Yaracuy, con peso específico, como Juan Antonio Navarrete (1749/1813), Rafael Caldera (1916/2010), Félix Pífano (1912/2003) y Alberto Ravell (1901/1959), para citar cuatro de veinte difuntos transcendentes, algunas veces irrespetan sus memorias y pretenden sepultarlos nuevamente en el foso del olvido.

En este grupo de olvidados, incluimos hoy a José Policarpo Reyes Zumeta (1889/1982), que renace ahora con la edición de una novela inédita y póstuma, bajo el rubro “Entre Cafetos y Cardones”. Voy a su rescate.

Un año antes de morir, 1981, tras un evento en el IUTY de San Felipe del cual era director su hijo, Hiram,

Un año antes de morir, 1981, tras un evento en el IUTY de San Felipe del cual era director su hijo, Hiram, José Policarpo Reyes Zumeta (centro), con los yaracuyanos, de izquierda a derecha: Héctor Reyes, sobrino; Rosalbo Enrique Bortone, Alfonso Bortone e Hiram Reyes Zumeta

Sobre esta obra de Reyes Zumeta, pronta para su presentación y bautizo, hablamos con su tercer hijo, el talentoso Hiram Reyes Zumeta (1935), Doctor en Ciencias, egresado de la Universidad de Sao Paulo (Brasil); una de las cien universidades más importantes del mundo; profesor jubilado de la Universidad del Zulia (LUZ), Oriente (UDO) y Centroccidental Lisandro Alvarado (UCLA). En 1978, con motivo de la décima promoción de ingenieros agrónomos (UCLA), de la cual fue padrino, Hiram pronunció un hermoso discurso que tituló: “Barca, barquero y ribera”.

Hiram nos dijo, en apretada conversa, en su vivienda de Barquisimeto que su padre había dejado en 1961, con su propia caligrafía (la vimos) esa novela costumbrista de “Tierras, gentes y estampas” y que, después de frustrados intentos para su publicación, es ahora, 52 años después de ser escrita, cuando salió a la luz pública para incrementar la bibliografía de la narrativa y literatura venezolana.

La obra de José Policarpo Reyes Zumeta está calzada con el seudónimo de Felipe de Villafuerte, usando por analogía su tierra natal, San Felipe El Fuerte. Hiram precisó que la obra lleva un prólogo del doctor Francisco Cañizales Verde, abogado, escritor e historiador (mi amigo, ahijado y padrino a la vez, porque yo le bauticé uno de sus libros en Caracas, cuando mi persona era diputado, y él me prologó y bautizó, en Barquisimeto, uno de mis doce libros editados); la presentación es del colega periodista y escritor Raúl Freytez, Cronista Oficial de San Felipe; y los agradecimientos los escribe Hiram Reyes Zumeta, entre los que cita a cinco yaracuyanos: Iginia Bartolomé de Álamo (de Yaritagua), Víctor Moreno, Argenis Díaz Rangel (su compañero de primaria), William Escalona y, generosamente, incluye mi persona.

Portada del libro Entre cafetos y cardones, de José Policarpo Reyes Zumeta

Portada del libro Entre cafetos y cardones, de José Policarpo Reyes Zumeta

Agradecimiento muy significativo hace en la obra Hiram Reyes Zumeta, a la profesora Nelly Velásquez, Vicerrectora Administrativa de la UCLA, por su decisiva solidaridad para la edición póstuma de la novela de Felipe de Villafuerte (José Policarpo Reyes Zumeta), que, “sin su apoyo moral y económico sería casi imposible la edición, ya en prensa del libro de mi padre” (palabras de Hiram).

¿Quién es José Policarpo Reyes Zumeta? 

José Policarpo Reyes Zumeta fue un contabilista, docente, escritor, parlamentario, diplomático, historiador, promotor cultural, masón con grado de Gran Maestro (33) y un excelente tribuno, orador de primera línea, nacido en San Felipe, el 15 de enero de 1889, fallece en Caracas el 1 de septiembre de 1982, a los 93 años de edad. Era hermano del comandante Gabriel María Reyes Zumeta, que fue presidente, (gobernador) del Yaracuy en 1937 (gobierno de Eleazar López Contreras).

Fui amigo de José Policarpo y Gabriel María, que vivía a doscientos metros de mi casa, en Independencia. Con ambos, a pesar de la diferencia de edad (50 años mayores que yo), platicábamos tendidamente en nuestros encuentros y reencuentros. Al militar (Gabriel María) lo conocí por primera vez en Independencia, en 1953, y al historiador José Policarpo, en La Entrada, Carabobo, en 1956. Nuestras conversas eran sustanciosas, salpicadas de anécdotas, humor y recuerdos, de saudades.

Fundador de la Escuela de Comercio y Casa de la Cultura (San Felipe)

La trayectoria polifacética de José Policarpo Reyes Zumeta es digna de los mayores elogios. En efecto, el 5 de febrero de 1937, mediante decreto firmado por su hermano, Gabriel María Reyes Zumeta, Presidente de Yaracuy, José Policarpo Reyes Zumeta, funda la Escuela de Comercio y Lenguas Vivas de la ciudad de San Felipe. Es el director de dicho instituto de enseñanza, y coloca como secretario, al profesor Francisco (chico) Lucambio. En ese instituto impartían clases de contabilidad, francés, castellano y otras materias, y en 1937, año de su fundación, cursaban ahí más de 100 alumnos, de los cuales solo están vivos: Francisco Quero (94), Amado Navas Miralles (93), Ramón Camacho (92)  y Enrique Domínguez (90), hombres, y la única mujer, Olinda Rojas, esposa del doctor Antonio J. Torres (difunto).  

Antes, en 1927, José Policarpo Reyes Zumeta había fundado otra Escuela de Comercio, bajo el auspicio de la Logia masónica “Esperanza”, de la cual era Gran Maestro (Grado 33). Esa Escuela de Comercio la denominó Francisco de Miranda, en honor al masón y Precursor de la Independencia Suramericana. En ese mismo año de 1927 funda la primera Casa de la Cultura en Yaracuy.

En esa época, hace 85 años, José Policarpo Reyes Zumeta, como un adelantado de su tiempo, nos dijo hace medio siglo (1963), en unos de nuestros reencuentros en San Felipe, teniendo como testigo mudo los muros de la Logia, en la capital yaracuyana (4ta avenida con calle 14) que, “el sistema pedagógico es, fundamentalmente, el de preparar la personalidad del ciudadano, para una actividad eficiente y provechosa a través de la intensidad de la cultura y el desarrollo mental del estudiante con la abundancia y bondad de los conocimientos”.

De esa pléyade de estudiantes a quienes formó en la Escuela de Comercio y Lenguas Vivas (1937), el historiador José Policarpo Reyes Zumeta, en el futuro, más de la mitad se convirtieron en profesionales universitarios, entre ellos los hermanos Raúl y Enrique Domínguez, Manuel Capdevielle, Trino Gutiérrez y los hermanos Luis Felipe y Alberto Ortega Hernández, entre otros.

Otros datos biográficos y actividades de hombre público

En 1898, con la tesis sobre “San Felipe El Fuerte” obtuvo el grado de bachiller en Filosofía y Letras en el colegio Figueira, con un Jurado examinador integrado por el doctor Plácido Daniel Rodríguez Obregón (padre de Plácido Daniel Rodríguez Rivero, epónimo del Hospital Central de San Felipe); doctor Rafael Caldera Izaguirre (padre del doctor Rafael Caldera Rodríguez, dos veces presidente de Venezuela) y doctor Paulo Emilio Ávila, fundador del quincenario “Recortes”, máximo exponente del periodismo yaracuyano de todos los tiempos.

En 1927, fue el promotor de la conmemoración del bicentenario de la creación de la ciudad de San Felipe e hizo posible la colocación del busto en bronce del prócer yaracuyano José Joaquín Veroes en el llamado parque Junín de San Felipe. De 1937 a 1940 fue diputado por Yaracuy al Congreso de la República, donde se destacó por su fluida oratoria y planteamientos y propuestas convincentes. En esos años de parlamentario nacional, aprobó la instrucción laica en la Ley de Educación venezolana, y planteó el traslado de los restos de Veroes al Panteón Nacional. Y, en lo concerniente a su región nativa, hizo posible, por sus gestiones, la construcción de la carreta Nirgua – San Felipe y la instalación del Centro Bolivariano del Yaracuy, que presidió de 1967 a 1971. Entre 1937 y 1942 ejerció en varias oportunidades la Dirección Política del estado Yaracuy, y fue encargado varias veces, tanto de la Secretaria General como de la presidencia (gobernación) de nuestra entidad.

Entre 1958 y 1961 fue Embajador y Ministro Plenipotenciario de Venezuela en Bolivia. En 1958, José Policarpo me envió una foto (que ilustra este trabajo) donde él entrega credenciales al presidente de Bolivia, Hernán Siles Zuazo, la cual publiqué en el diario “El Día”, del que era yo jefe de información, con el título siguiente: “Primer yaracuyano embajador de Venezuela en el extranjero”. Por su brillante labor cultural y diplomática recibió la más alta condecoración del gobierno boliviano” (1959, la Gran Cruz, El Cóndor de los Andes) y de Ecuador, la Gran Cruz Eloy Alfaro, ambas en primera clase.

Hijos, discursos y vivencias con el biografiado

José Policarpo Reyes Zumeta procreó cuatro hijos: General de División Fernán (fue Jefe de la Casa Militar, en el primer gobierno de Caldera, 1969/1974, y senador de la Republica, 1984/1989); Álvaro, Coronel de la Aviación; Hiram, Doctor en Ciencias de la Universidad de Sao Paulo y profesor jubilado de LUZ,UDO y UCLA, además fue director del IUTY, y Rui, que murió muy joven, en 1972 y cuyas cenizas fueron esparcidas en las ruinas de San Felipe El Fuerte.

Muchos discursos de José Policarpo están recogidos en folletos, entre ellos uno con motivo del traslado de los restos de Veroes al Panteón Nacional y otro, muy importante, bajo el rubro de “El tránsito del Genio” (1940), sobre el Libertador, recogido y premiado para su divulgación por la revista Bogotá (Colombia), y publicado en 1965, en una separata de la revista de la Universidad del Zulia.

Mis vivencias con José Policarpo Reyes Zumeta se remontan a las cercanías del espíritu y de la palabra. Recuerdo, niño de 6 años (1943), estudiante de primer grado, le escuché un aleccionador discurso como orador de orden en la inauguración del Hospital Placido Daniel Rodríguez Rivero. En 1956, en La Entrada, cerca de Valencia, vi y hablé por primera vez con Reyes Zumeta en diálogo fructífero y conversamos de lo humano y lo divino sobre la memoria de nuestra región, y la última vez que charlamos fue en 1969, para polemizar amigablemente sobre el falso cacique Yaracuy, a raíz de una entrevista que le hice al historiador León Trujillo, publicada en la revista Centro (septiembre de 1964).

Con el libro “Entre cafetos y cardones”, cumple José Policarpo, uno de los insignes yaracuyanos de toda la historia, post mortem, con el precepto de R. Tagore (1869/1941): “Sembrar un árbol, tener un hijo y escribir un libro”.       

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2 pensamientos en “Nació el libro “Entre Cafetos y Cardones” novela póstuma de José Policarpo Reyes Zumeta (1889/1982)

  1. Con lagrimas en mis ojos, describo este libro como una meta alcanzada de mi querido suegro, EL CUAL NO CONOCI FISICAMENTE pero con las bellas palabras de un hijo que lo amo hasta el ultimo dia en este plano.
    ALVARO REYES-ZUMETA GARCIA EL 2° en la linea geneologica,
    lo describia como un hombre ejemplar, culto de temple caracter el cual adoraba con todo su corazon y al igual que a su SEÑORA MADRE ESPERANZA DE REYES-ZUMETA
    QUE ADORO CON MUCHAS FUERZAS Y LA MANTUVO EN SUS LABIOS HASTA SU ULTIMO SUSPIRO TERRENAL.

    Atm :JUDIMAR NUCTE RUBIO DE REYES-ZUMETA

    • Apreciada señora Judimar. Tenemos algo en común y es el aprecio que sentimos los sanfelipeños por José Policarpo Reyez-Zumeta, sobre todo por el inmemso amor que le profesó a San Felipe con hechos. Y por esas cosas del destino, para que usted vea, tuve el honor y agrado de conocer a uno de sus hijos, el Dr. Hiran Reyes, a quien me une un afecto doble de amistad e historia. Por esa razón de reconocer a José Policarpo, que es igual decir Felipe de Villafuerte, como un ferviente admirador de las cosas de San Felipe, lo incluyo en mi penúltima obra literaria que titulé “Campanario”, la hsitoria de San Felipe desde finales del siglo XVI al siglo XX, pues su esfuerzo, su pasión, su amor por nuestro suelo se hizo sentir por encima de otros coterráneos. De modo que esté pendiente que Dios premia la constancia, allá en el lugar donde sólo hay fantasmas en las sombras, o aquí donde aún brilla la esperanza de vida. Gracias por leer Bitácora del cronista de San Felipe. Siempre a la orden. Con aprecio, Raúl Freytez

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