Matías Dudamell entre los pioneros del periodismo yaracuyano

Primer reportero de radio que promovió los avances informativos en Yaracuy

Teylor Dudamell

Antes de 1930, en Venezuela hubo un silencio atroz en relación a los desmanes cometidos por los gobernantes de turno, tiempo en el cual los cacicazgos existían para aplastar la disidencia que, de tiempo en tiempo se atrevía a alzar su voz de protesta. Sin embargo, un abultado grupo de personas estaba tratando de conformar una asociación y para ello exigían libertad de expresión e igualdad en los derechos de la ciudadanía. Eran los periodistas, prontos a tener su plataforma que habría de llamarse Asociación de Escritores y Periodistas, lo cual se logró en cada entidad del país, luego de la caída del dictador Marcos Pérez Jimenez, el 29 de diciembre de 1935.

Matías Dudamell

El 27 de junio de 1968 se inauguró la Casa del periodista, anunció el periódico “El Reportero” (Foto: Teylor Dudamell)

Pero no fue sino en diciembre de 1942 cuando fuera convocado el Congreso Interamericano de Periodistas, para conmemorar el centenario de traslado de los restos de EL Libertador Simón Bolívar a la ciudad de Caracas, según apuntes históricos.

Tales gestiones culminarían con la decisiva constitución de la Asociación Venezolana de Periodistas, mejor conocida por las siglas AVP, cuyos estatutos surgieron de la pluma de Francisco Ávila, y que luego se conformaría en una gran asamblea de fundación el 20 de agosto de 1941.

La breve introducción obedece a la importancia del personaje que hoy nos ocupa, por ser uno de los fundadores en Yaracuy de la AVP, y distinguido hombre de letras de la región, pero antes es importante destacar que una de las disciplinas más importantes dentro de la sociedad, es el periodismo, carrera que muchos pueden decidir para estudiar pero pocos son quienes en realidad la ejercen con ética y profesionalismo.

Cuando hablamos del ejercicio corresponsal quizá a muchos se nos viene a la mente, personas encargadas de averiguar un hecho. Pero si en realidad diéramos un pequeño repaso por esos personajes como Pedro J. Ramírez “El Mundo”, diario mas leído en habla hispana o Ernestina Herrera de Noble, del diario “Clarín” (Sudamérica). Llegaríamos a la conclusión, de que esta profesión no es tan sencilla como parece.

No es sencilla porque amerita preparación, esfuerzo y hasta valentía para enfrentar los retos del destino. Por lo menos así lo ve Matías Segundo Dudamell García, uno de los reporteros que predica la humildad, pero ataviado siempre de una férrea voluntad para mantenerse en el tiempo, algunas veces de bajo perfil a pesar de su impecable trayectoria, aunque nunca apartado de los hechos más relevantes de su pueblo, hoy una gran ciudad, posicionado ahora y siempre con su voluntad de no dejar la pluma, y como el periodista que ha visto pasar cientos de nuevas generaciones de comunicadores sociales en la entidad.

Descendiente de un nirgüeño  llamado Matías Dudamell y Nicolasa Dudamel con una sola “L”, llegó a este mundo el 6 de noviembre del año 1931 y presentado como hijo legitimo en la ciudad de San Felipe.

Matías Dudamell

Matías Segundo Dudamell García, uno de los fundadores de la aguerrida AVP en Yaracuy

De hecho, su apellido fue mostrado con una sola “L”, pero por equivocación de los funcionarios obtuvo una más, y su progenitor no hizo nada al respecto, quedándose para la historia como Matías Dudamell.

Matías es sin lugar a dudas, un personaje peculiar que quizá quienes han tenido la oportunidad de compartir con él, lo pueden catalogar como un rebelde del ejercicio, pero lo cierto de todo, es que lucha por mantener su fidelidad con la línea por la cual están creados los informantes y esa es “luchar por la verdad”, aseveró con firmeza.

Matías, a pesar de ser un hombre que no le gusta mostrarse como héroe frente a los medios, nos relató parte de sus logros que remontan la historia tanto local como nacional, de lo que hoy día es definido como periodismo venezolano.

Un paseíto por la historia de Matías

Hablar con este reportero es como trasladarse al pasado en minutos, ya que su intelecto de manera muy fácil, nos lleva a conocer la tradición que marcó pauta para nuestros días.

El padre de Matías, también fue también característico en su momento, pero este se dedicó a la contabilidad, dándole un gran ejemplo para que se sintiera atraído por los libros contables.

Su infancia se engrandeció en las calles del famoso sector “Caja de  Agua”, siendo de enseñanzas que aprendió luego de la muerte de su padre, el 24 de diciembre del año 1937. Debido a que tuvo que trabajar fuertemente para salir adelante y lograr parte de sus ideologías.

“Luego que mi papá falleció, tuve que demostrar desde muy pequeño mi valentía para costearme mis propios gastos. Recuerdo que éramos cuatro niños quienes salíamos de clases a vender, sirviendo esto para formarnos como buenos profesionales”, acotó Matías.

Por cierto también relató algo de su hermano Rafael Dudamel, quien con el pasar de los años fue perseguido político y para evitar conflictos, se valió de algunas ideologías del escritor y novelista francés Duhand (autor de Vida y Aventuras de Salvin y la crónica de Los Pasquier). -“Muy inteligente Rafael”-.

Avanzando con la historia de Matías, nos pudimos dar cuenta que la educación para aquella época era una cosa del otro mundo, ya que en segundo grado este personaje ya sabía escribir y leer a profusión.

“Recuerdo que para pasar a tercer grado, me colocaron una prueba nada fácil en conjunto con dos compañeros, quienes tuvimos que leer y releer un cuento de Pinocho.”

“Lo cierto es que los profesores no conseguían cómo hacer, debido a la correcta pronunciación que impartimos”. Matías al igual que sus colegas, obtuvo la mejor calificación y les ordenaron hacer un periódico mural. Es allí donde empezó a nacer esa pasión por las letras y el arte del periodismo.

“Cuando estábamos en cuarto grado, pensábamos como liceístas ya que veíamos las cosas desde otra perspectiva. Recuerdo que estudiábamos a los grandes poetas venezolanos. Por cierto, uno de los primeros libros con los que me apasioné  fue “Tambor”, de Manuel Rodríguez Cárdenas”, comentó  Matías tras una mirada pensativa.

A través de este esbozo histórico, supimos que la educación era guiada por un régimen literario rotativo donde cada media hora veían distintas cátedras, tales como castellano e historia. También pudimos conocer que Dudamel desde jovencito fue curioso, es más, en vez de disfrutar su recreo escolar se iba a observar el trabajo que realizaban los hombres, en la imprenta situada para aquel entonces al frente de la escuela “Padre Delgado”, donde cursaba sus estudios.

“Yo prefería en vez de caerme a trompadas con mis compañeros, irme a ver esos maestros de la ortografía como trabajaban sin camisas. Laboraban de esa manera por el inmenso calor, además que para aquel momento no estaban esos aparatos acondicionados, pero en realidad no me quejo porque aprendí”, mencionó.

Gracias a observar y curiosear en la imprenta, el hoy periodista aprendió a manipular un componedor (utilizado anteriormente para la formación de palabras en un texto) que ejecutados creaban una “galerada de 56cm”, es decir todo el texto.

Componedores de textos

En la vieja imprenta se trabajaba con componedores para la formación de los textos

“Ya el veterano se disponía a desempeñar sus ideologías” 

Luego de aprender a utilizar un componedor, Matías se dirigió hasta el liceo Arístides Rojas donde cursó hasta tercer año. Siendo recinto de fundación para que interviniera activamente a los estudiantes, en una huelga que le causó la expulsión en 1947.

“En aquellos tiempos, el liceo estaba en la séptima avenida con esquina de lo que hoy se conoce avenida La Patria. Parte de mi época liceísta era revolucionaria y anti-Adeco”.

“Otra de las cosas que también repercutió en mi adolescencia, fue la falta de núcleos educativos superiores, ya que cada quien cuando salía de tercer año tenía que trasladarse a Valencia o Barquisimeto para terminar su profesión”, señaló Dudamell.  Quien además citó la frase de Juancho Martínez: “la universidad no debe venir a los pueblos…los pueblos deben ir a la universidad”.

Para este periodista no hubo nada imposible, a pesar de que en el tercer año tuvo un encontronazo intelectual con su compañero Eleazar Díaz, quien imponía un nombre para un periódico mural con las siglas “UPA”, mientras Matías difería con las de “EPA”.  Iniciales de identificación que más adelante lograron ser favorables para “UPA”.

“Las vueltas que da el mundo, me tocó ser compañero de universidad con Eleazar y recuerdo que un candidato de izquierda se postuló a la presidencia. Su partido llevaba las siglas UPA (Unión Para Avanzar), simples coincidencias que no me atrevo afirmar sí fueron ideas de mi colega”.

El periodismo nace en el individuo

Desde joven, Matías se mentalizó que quería ser periodista. De hecho así fue, para muestra de un ejemplo está el primer periódico mural realizado en el Arístides Rojas, donde expuso parte de las capacidades adquiridas.

“Ningún periodista se forma en escuelas. El auténtico periodista vocacional no necesita de teorías. Trabajando en periódicos es como se hacen buenos periodistas”, frase del doctor Ramón David León, que ha servido como fiel consejero para Dudamell y demás generaciones.

En el año 1962 ingresa a la Universidad Central de Venezuela (UCV), en una extensión del estado Carabobo donde conoció la realidad que se denomina así: “Mientras existan intereses creados no habrá periodismo objetivo”. Una frase que en la actualidad considera como incuestionable.

La tesis presentada por este corresponsal fue enfocada a la salud pública, convirtiéndose en un mecanismo de muchas enseñanzas. Siendo corregida por Héctor Mújica, quien para aquel momento era el director de la escuela de periodismo de la escuela de periodismo de la UCV.

Matías, a pesar de estudiar en una de las casas de estudios más exigentes de Venezuela, no se queja de sus profesores ya que le impartieron ese interés por aprender. “En aquella época teníamos que ser seguros de nosotros mismos, los profesores nos hacían dudar, pero era allí donde debíamos ser inteligentes”, manifestó.

De regreso a su tierra natal, Yaracuy

Luego de concluir su periodo universitario, Dudamell decide regresarse a su tierra natal para emprender nuevos horizontes en la comunicación regional.  Pues decidió iniciarse en la radio como voluntario, para aquella época estos medios eran exclusivamente musicales, pero llegaron unos valiosos personajes llamados Fermín Silva, Enrique Tirado Reyes y Vicente Silva, quienes le dieron la seriedad que ameritaban las estaciones.

“Recuerdo que me ofrecieron hacer un informativo, pues sin pensarlo acepté pero impuse una condición que consistía en informar cada 30 minutos por vía telefónica desde cualquier parte de la entidad. Así fue, me aceptaron y comencé mi reto denominado Radio-Reporter”

Este desafío asumido por Matías, dio pie para que naciera la inquietud de hacer noticias sentado. Reto que lo perfilan como el primer Radio-Reporter, que promovió los avances informativos en Yaracuy.

“De las tantas cosas que se me vienen a la mente, es que tenía un amigo a quien lo llamaba “El Paisa”, pues ese hombre me pasaba buscando en un Ford del 46 -muy bonito el carro- y me llevaba a recorrer algunos sitios del estado para hacer mis reportes vía telefónica”.

Mientras ejecutaba estas hazañas, Matías trabajaba en un banco (ya que también se profesionalizó en contabilidad en un instituto americano), es allí donde nace la idea de crear “El Caimán”, diario humorístico que iba contra el gobierno de la época.

“Decidí crear este periódico para seguir cumpliendo con la verdad, es más hasta le hice una publicación al gerente del banco, quien estaba violentando el derecho de un trabajador. Fue tanto el escándalo ocasionado, que tuvo que cancelarle las deudas pendientes al empleado. En fin no aguanté la inmoralidad y renuncie al banco”.

Además de “El Caimán”, existían dos periódicos más: “Avance”, de Nicolás Ojeda y “El Cocoroteño” de Rafael Zárraga. “Colegas quienes también trabajaban en función de un periodismo de calidad”.

“El Caimán” causó tanta controversia, que el gobierno regional hizo hasta lo imposible para que el periódico no vendiera publicidad. Es cuando Dudamell, decide cerrar el periódico en 1959. Siendo esta barrera que luego llevó a este periodista a crear otro medio.

El Reportero (fundado el 24 de octubre de 1961)

Después de tantos obstáculos, Matías decide reinventar otro medio para mantener la línea con la que siempre había trabajado. Pues es cuando nace “EL Reportero”, un diario regional que sin pensarlo le costó grandes conflictos a este periodista.

“Gracias a todo mi trabajo periodístico fui victima de persecución y  allanamientos, que luego me llevaron a ser parte de tantos problemas. Pero fue necesario, ya que debía existir una libertad de expresión plena y nosotros la logramos”, alegó Dudamell.

“El Reportero” también inició a punta de tipo de imprenta y por supuesto con la ayuda de hombres a quien Matías entrenó. Los aparatos eran marca Chandler, y el tamaño de los ejemplares tabloide. 

Los jóvenes de aquellos días, eran tan investigadores que se dedicaban a curiosear  cómo se hacían los ejemplares en este periódico, hecho que llenó de orgullo al corresponsal para compartir sus conocimientos con los alumnos.

“A este medio con el pasar de los años se le instauraron linotipos, es decir ya Matías comenzaba a eliminar la mano de obra. “Intenté ingresar otra maquinaria, ya que me ofrecieron un linotipo del actual diario El Impulso y pues negocié -un poco costoso, 20.000 bolívares de los antiguos- después fue que vino lo bueno, porque nadie era linotipista”.

Luego que Dudamell compra los linotipos, pide ayuda a un colega de El Impulso para que entrenara a uno de sus muchachos. Ya realizada la encomienda, se forma  linotipista ese alumno y el  avance le da pie al periodista para seguir encaminado hacia el progreso del medio.

“En El Reportero hacía de todo, ejecutaba la fuente de deporte, opinión, política, corrector, director y hasta colaborador. Por cierto, en muchas oportunidades también suplí el rol de los lectores, porque el periódico se nos quedaba frío -no se vendía-”.

Dentro de los grandes logros que ejecutó este corresponsal, está la entrevista realizada en la cárcel Tocuyito, donde Matías entrevistó a Alba Reverón y Dilcia Petit. La visita fue emprendida con un abogado, quien en cierto modo colaboró con la idea del periodista, que consistía en pasar unos casetes para realizar la conversación.

“Le dijimos a los guardias que íbamos a comprar jugos, cuando en realidad nos fuimos a buscar los casetes para meterlos dentro de la ropa. Ocurrencia que fue satisfactoria, porque logré la entrevista y hasta conseguí platicar con la “china” Bolívar, una guerrillera muy sonada para la época”.

En nuestros días “El Reportero” se sigue manteniendo con publicaciones mercantiles, ya que Dudamell decidió tomar las riendas de su vida un poco más pacíficas. Sin dejar por fuera la importancia de la justicia y la verdad en el periodismo.

El Yaracuyano y el periodismo de la época

Los inicios del periodismo en Yaracuy se remontan a esa década donde surgió “El Yaracuyano”; para aquel entonces estaba ubicado en la cuarta avenida entre calles 14 y 15, siendo recinto de buenos comunicadores (veteranos). Es importante resaltar, que este medio también sufrió inconvenientes que le ocasionaron varios renacimientos.

“Los periodistas de esos años eran mal vistos por los gobernantes, es decir “les montaban la piedra” como quien dice. Quizá era visto de esa manera, por el simple hecho de que no se quedaban callados e iban por sacar a la luz pública  la realidad.

En 1953 es cuando se instaura la otra parte de “El Yaracuyano”, bajo la dirección del reconocido Manuel Antonio Álvarez. Pues es a partir de ahí, cuando Matías decide escribir los versos llamados “Pancho-Colate”.

Este reportero también dio a conocer que la afirmación sensata de ese origen periodístico, que todos los yaracuyanos quieren conocer no deriva de los medios instaurados para la época. Sino de los valientes que comenzaron a impartir el oficio, sin necesidad de estar profesionalizados en el área. 

“Así lo veo”…

“En estos tiempos veo el periodismo al servicio del gobierno, donde no existe una oposición firme contra ese oficio de combate. Es decir, ese reportero rebelde se esfumó, ya que las editoras subsisten de los intereses”, reveló Matías.

También se refirió a la “libertad de expresión  total”, sin confundirla con el libertinaje comunicacional. “Lo mejor es que exista ese ámbito de denuncias, donde se dé a conocer la verdad pero sin ofensas”, señaló.

“Debemos recordar que el periodista es un educador de pueblos, y a la misma vez un fiel servidor de la sociedad, que no debe confundir la colaboración con el servilismo (bajeza periodística). Un comunicador tampoco tiene que caer en la tentación de unos billetes para publicar imposiciones”

“Considero que Yaracuy merece mayor independencia, preparación y conocimientos por parte de los periodistas. Porque no es posible que esta generación, omita opiniones sin argumentos sólidos”, acotó Matías.

“La comunicación debe ir de la mano con la responsabilidad”

Los corresponsales en la actualidad piensan que por estar inmersos en un medio, tienen toda la potestad del mundo para escribir simplezas, casi sin propósito, cuando en realidad no se dan cuenta que trabajar en una empresa editorial amerita de personas responsables, sapientes, profesionales en verdad y sobre todo humanitarias, siempre dados a la colectividad, al pueblo, de donde uno es, pues. De esta manera lo ve quien suscribe estas líneas, nieto además de Matías Dudamell, quien no busca enaltecerse con todo esto sino más bien mostrar a los lectores el orgullo de poder contar con un paisano que además es un reconocido reportero de la AVP y del Colegio Nacional de Periodistas (CNP), que enaltece el nombre de Yaracuy y Venezuela.

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2 pensamientos en “Matías Dudamell entre los pioneros del periodismo yaracuyano

  1. Mis lagrimas brotan lentamente mientras recorro esa sintesis biografica de mi amado padre. Dar las gracias seria nada en comparacion como es retribuido a Matias (papá) en tan importante articulo una vida llena de altos y bajos para el, y aun se conserva lucido para seguir enfrentando a este mundo donde nos toco vivir. Muchas gracias

  2. Felicidades Teylor, muy buena crónica. Veo que la experiencia de mi tío fue de gran influencia en ti. Saludos de tu prima Adriana, desde Valencia y saludos a mi tío Matías, un verdadero personaje del quehacer noticioso!!

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