Yaracuy, una esmeralda hecha naturaleza

En esta Tierra de Gracia sólo el cielo es el límite

Raúl Freytez

Un destello azul surca el cielo seguido del silbido de un gavilán; es un azulejo que escapa de sus garras, casi de milagro, raudo en su vuelo. Canta el cristofué sobre el cielo de Yaracuy, una extensión de esmeraldas hecha naturaleza con la tierra más rica, agraciada además por la diversidad biológica que ostenta en la exposición de la vida en sus diferentes manifestaciones, donde el agua, el suelo y el aire constituyen el grupo de recursos naturales más preciado de nuestra entidad, situada en la zona centro-norte de Venezuela, siendo sus límites el estado Falcón por el norte; Cojedes por el sur; Carabobo por el este y Lara por el oeste.

Los picos de mayor importancia son El Tigre, con sus casi 1800 metros, punto sobresaliente de la región, mejor conocido como el cerro Chimborazo; también están los picos de Pitiguao o Letreros con 1700 metros; los de Paragüito y La Redoma con 1600 metros, y los de Mayurufí y Cerro Negro con más de 1300 metros. En la Sierra de Nirgua se encuentra el Cerro Azul, con una altura de 1400 metros.

Río Yurubí

Río Yurubí, las cristalinas aguas de la ciudad

Estas expresiones de la naturaleza representan para Yaracuy un verdadero paraíso de naturaleza viva, donde la multiplicidad de flora y fauna deja perplejos a los más osados investigadores, pues en esta tierra, sobre la espigada carpa de los árboles, sólo el cielo es el límite.

Suprema biodiversidad

Cuando hablamos de biodiversidad lo relacionamos a la infinidad de seres vivos sobre la Tierra, resultado de miles de millones de años de evolución de procesos naturales y también de la influencia creciente de las actividades del ser humano, que se encuentra asociado como factor determinante para apuntalar los hábitats o para destruirlos.

Quizás por esa razón el término biodiversidad ha tenido en los últimos años una presencia habitual y obligatoria en foros nacionales e internacionales que lo relaciona con la acción destructora de los entornos naturales por parte de los humanos que, al parecer, aún no se han percatado de que sin agua, suelo y aire la vida en la tierra es insostenible.

Y es que no todos los hábitats tienen las proezas naturales que les sobran a Yaracuy, hecho en el que debemos hacer énfasis para evitar la destrucción de los sistemas naturales que conforman a Venezuela, sobre todo para preservar la flora y la fauna, concienciando a los niños desde las primeras letras a proteger el medio ambiente que les permita amar y respetar las distintas especies animales y vegetales como patrimonio biodiverso del presente y del futuro.

Yaracuy, verde todo el año

De ahí la importancia de conocer la diversidad de flora que posee cada región en los 916.445 km2 de superficie venezolana, que según el último censo realizado por el Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales Renovables, se calculó que “alrededor del 40%, de esta superficie corresponde a zonas boscosas; calificándose como fuertemente selváticos a los estados Bolívar, Amazonas y Delta Amacuro, con un 75% de área boscosa. Los estados con baja proporción boscosa, es decir, con menos del 25% del área bajo selva, son Apure, Cojedes, Monagas y Anzoátegui en los Llanos; y Carabobo, Yaracuy, Lara y Nueva Esparta en el centro y el norte de la República. Los demás estados tienen una proporción boscosa moderada (…)”.

Muchas de estas zonas de exuberante vegetación presentan matices verduzcos durante todo el año, tal como el caso de Yaracuy cuyo relieve es muy variado con montañas, sierras, llanuras y valles, donde es fácil identificar tres tipos de climas definidos que dependen de la altura, tal como el clima templado en las cumbres de las montañas de Aroa y Bruzual; el subtropical, en los valles altos de la Sierra de Nirgua, mientras que en la mayor parte de la región, impera el clima tropical con árboles imponentes de caobos, bucares, ceibas, cedros, mijaos, araguaneyes, samanes, algarrobos, robles, indio desnudo, apamates y jabillos, en cuyas ramas es común observar ramilletes de orquídeas y flores de montaña que no crecen a la exposición del sol sino bajo condiciones de humedad que permiten el desarrollo y floración de estas epífitas, pero también se desarrolla la vegetación xerófila en los límites con el estado Lara. En llanuras y valles se yergue orgulloso el Chaguaramo (Roystonea venezuelana), reconocido como el árbol emblemático de Yaracuy.

La flor de montaña

La Flor de montaña, hechiza con sus pétalos erizados en las montañas de Yaracuy

Esta vegetación alta en bosques y montañas, se debe fundamentalmente a la humedad existente donde la neblina es habitual, siendo el hábitat especial para una abundante variedad de fauna silvestre entre las que destacan dantas, zorros, cachicamos, venados, lapas y cunaguaros, en un aleteo constante de aves de diverso plumaje en arrendajos, garzas, turpiales, cristofué, conotos, paraulatas, gavilanes, canarios, guacharacas, pericos, lechuzas, maiceros, paují copete de piedra, loros reales, guacamayas y colibríes.

El canto del cristofué

Cristofué, Cristofué, Cristofué, afirma con su canto el ave que lleva su nombre

Zona ofídica

En Yaracuy hay un sinfín de reptiles, siendo comunes las iguanas, lisas y tuqueques, y una especie de tortuga de río del género Podocnemys, amén de varias especies de batracios, tal como el sapo común, ranas plataneras y numerosos ejemplares endémicos; de serpientes ni se diga, pues esta entidad es zona ofídica por excelencia dada la presencia de mapanares, cascabeles, corales, tigras mariposas, tragavenados, culebra verde gallo, boa constrictor, boa tornasol y tigra cazadora.

Yaracuy zona ofídica

Las boas son animales constrictores no venenosos que viven en las zonas montañosas de Yaracuy

La orquídea

La orquídea, embellece el paisaje yaracuyano con su sobria belleza

La danta yaracuyana

La danta yaracuyana puede llegar a medir más de 2 metros, y es el mamífero más grande suramericano

Pero estas bellezas de la naturaleza podrían estar al borde del colapso de no tomar acciones tendientes a fortalecer el grado de concienciación en la humanidad, de este modo a lo largo de la geografía yaracuyana podrían seguir surcando las aguas de los ríos Yaracuy, Yurubí, Aroa, Yumare, Crucito, Guama, Marcano, Los Ureros, Nirgua, Taría y Carabobo, con sus voces de rumor y frescores.

De modo que esa exposición de vida en sus disímiles revelaciones, nos indican que el agua, el suelo y el aire constituyen el grupo de recursos naturales más preciado de Yaracuy, pero la consigna debería estar centrada en la siembra de árboles en nuestros campos y peces en los ríos; sembremos la vida y sigamos recolectando pasiones en reencuentros con aromas de jobos y pomarrosas para fomentar el valor de nuestros hábitats y así seguir admirando y sirviendo a Yaracuy.

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