Sira Pastora Tortolero de López, ejemplo del sentir docente

“No me canso de enseñar porque nunca me cansaré de aprender”

Esteban Velásquez

Fotos: Roibert Muhlemann

Yaracuy es y seguirá siendo cuna de mujeres y hombres batalladores, dignos pilares de familia que se levantan con el alba para producir en bien de su lar nativo, llevando consigo el peso del tiempo, pero también con una carga anímica envidiable aun por encima de los años, que no se desgasta sino que adquiere más fulgor tan igual como cuando se lustra la plata que se abrillanta al contacto con el algodón.

Tras una vida completa como docente, en la que ha cumplido todas sus metas profesionales, deja un legado de hombres y mujeres que una vez fueron sus alumnos y que hoy la saludan con mucho cariño y respeto. Orgullo de sus hijas y nietos se ha convertido en referencia yaracuyana en el área de la docencia, el gremialismo y la política. Después de 30 años como maestra, profesora, coordinadora y directora de muchas escuelas yaracuyanas, hoy se dedica a apoyar a los miembros de la Asociación de Pensionados del Seguro Social en Yaracuy, organización de la cual es fundadora y actual presidenta.

Sira Pastora de López

Sira Pastora de López rememora las vivencias del pasado

De Santa Rosa a San Felipe

Jocosamente, Sira Pastora de López asegura que nació el 18 de febrero de “cualquier año” en Nirgua. Su niñez -a la que califica como la mejor que pueda tener cualquier niño- transcurrió en una finca cafetalera en el caserío Santa Rosa de ese municipio. Aunque pasó algunos años del comienzo de su adolescencia en Valencia, retornó a Yaracuy esta vez a San Felipe, ciudad que hizo suya hasta hoy.

Luego de lograr sus estudios de normalista, la profesora volvió a su entrañada Nirgua para ser docente en el medio rural. En el caserío Santa Rosa tuvo sus primeras experiencias en la enseñanza con niños y asegura que ese fue un ejercicio inolvidable, porque le enseñó las primeras letras a su gente, a los hijos de sus amigos, de aquellos con quien compartió su maravillosa niñez.

Yaracuy le ha dado todo

El Núcleo 74 y el 206 fueron sus primeros centros educativos en la capital yaracuyana, en donde está residenciada desde 1973. Como maestra de aula de la Escuela Rafael Andrade comenzó a escalar peldaños profesionales para llegar a ser subdirectora y directora. Posteriormente se desempeñó como Coordinadora Docente de la Gobernación, para llegar a ser la directora de Educación del estado.

“En mi carrera docente no tengo ningún tipo de traumas, todo ha sido maravilloso, he disfrutado al máximo mi profesión, porque así como me formé, así la he mantenido por más de 30 años, porque mis padres -a pesar de ser gente del campo- me enseñaron principios morales y humildad y eso lo he tenido presente toda mi vida, en todos los lugares y funciones en los que me he desempeñado. Estoy satisfecha con lo que he logrado como profesional, sobre todo porque el estado Yaracuy me ha dado todo lo que he querido”, comentó.

Cuando conversaba sobre sus andanzas como docente, una cálida sonrisa fue eco de los gratos recuerdos y de aquellos días en los que tenía que bregar con sus alumnos para que hicieran sus tareas, porque fueron muchos los niños que pasaron por sus aulas.

Remembranzas de alegría

Sira Pastora -así es como le agrada que la llamen- sin la antesala de títulos rimbombantes, rememoró con gran cariño esa época cuando daba clases en la escuela del Núcleo 74, porque muchos alumnos eran niños de la calle pero también estaban los hijos de personas con dinero que querían que ella fuese su maestra, pero su recuerdo más feliz fue con esos pequeños que se ganaban el pan lustrando zapatos.

“Un día llego a la escuela y me consigo todas las cajitas de los limpiabotas en la entrada, porque ellos me preguntaron si los aceptaba como alumnos y por supuesto que lo hice. Me dio mucha alegría, porque ellos me veían pasar por la calle y se imaginaron que no los iba querer en la escuela, pero también me dio risa, porque cuando esos muchachos llegaron y pusieron todas sus cajitas como si estuviesen en huelga. Sólo les dije pasen que esta es su casa. Eran muchachos buenísimos que hoy son profesores, médicos y, sobre todo, personas de bien”, aseguró en medio de una sonrisa en la que no cabía ni un ápice más que de satisfacción.

Orden y disciplina

Igualmente, aseveró que en San Felipe también encontró a un grupo de muchachos que muchas veces la hicieron reír, porque se convirtieron en amigos después de que ella tenía mucho tiempo trabajando con los primeros grados de Educación Básica y se consiguió con un sexto grado lleno de alumnos bien preparados que osaron darle clases a ella de matemática.

“La forma en que los muchachos dieron esa clase me dio risa, pero aprendí nuevamente matemática, porque lo sentí como un gesto de alumnos que quieren a su maestra. También recuerdo que tenía en clases a un muchacho muy buenmozo –porque antes, muchos de los alumnos de sexto grado ya eran unos hombres- y él quería estar en mi casa haciendo la tarea conmigo. Aunque no sé qué fue de su vida, sí recuerdo que se llama Alfonzo; el iba de la escuela directo a mi casa y, bueno, ya se pueden imaginar por dónde iba la cosa, porque aunque de alguna manera los alumnos se enamoran platónicamente de sus maestras, siempre debe prevaler el orden y la disciplina”, indicó en medio de una carcajada y del rubor que se extendió por sus mejillas.

Inicio de la lucha

La profesora contó que su lucha política comenzó a los 15 años, porque su papá formaba parte de “La resistencia” y fue quien le enseño a ella -y a sus 11 hermanos- a ir al partido Acción Democrática, organización en la que aún se mantiene, porque mientras él estaba en las reuniones clandestinas ella, sus hermanos y los otros niños estaban jugando en los pasillos.

“Aprendimos a querer a Acción Democrática y a la política en función del bien de las comunidades. Por eso es que no tengo enemigos, soy amiga de todos los partidos políticos, de todas las personas, porque por mis manos ha pasado una gran cantidad de hombres y mujeres que hoy son políticos, y que siguen siendo mis amigos. Pero mis pasos por el movimiento sindical los comencé durante el Gobierno del doctor Caldera y para entonces yo era considerada la maestra ‘conflicto’, esa que comenzaba las huelgas. Después fui fundadora de la Asociación de Maestros del estado Yaracuy, después fundamos SINTRAMAYA, un sindicato muy querido por los educadores, porque fuimos un grupo de hombres y mujeres que nos entregamos en alma, vida y corazón en búsqueda de las reivindicaciones para los maestros de la región, porque todo mi trabajo se lo he dedicado al ejecutivo del estado Yaracuy”, aseguró.

Primera concejala uninominal del país

No muchos lo saben, pero Sira Pastora de López fue la primera concejala uninominal electa del país. Ese camino inició justo tres meses después de salir de la Dirección Regional de Educación, cuando propuso su nombre y ganó en las primarias para luego arrasar en las elecciones y formar parte de la cámara Municipal de San Felipe, que, para aquel entonces, también comprendía el territorio de lo que hoy es Cocorote, Independencia y Veroes.

“Después de mi periodo fui a la reelección, porque era un reto para mí porque consideré que hice las cosas bien. En la reelección gano nuevamente. Tuve la oportunidad de trabajar con personajes como el profesor Domingo
Aponte Barrios y con Estílita Alejo de Rúa. Hicimos muy buen trabajo, porque, a pesar de que era muy difícil, atendimos a todos los caseríos. Bueno, aún mucha gente me recuerda como concejala. Es una satisfacción que me puedan ver como una luchadora social que cumplió con su pueblo”, acotó.

Apoya al maestro jubilado

Pero sus logros en el ambiente educativo, gremial y político no llegan allí, porque después de ser concejala de San Felipe, fundó la Asociación Yaracuyana de Maestros Jubilados, con un grupo de profesionales de la educación retirados que también querían buscar sus reivindicaciones. Dentro de esa organización se desempeñó desde vocal hasta presidenta, por lo que conoce muy bien todas y cada una de las áreas de la acción gremial.

“Como dirigente sindical no tengo más que alegría por haber cumplido con mi deber de ayudar a mis colegas educadores. Los maestros del estado Yaracuy siguen siendo mis hermanos, mis amigos. Y a esa generación que viene se le aprecia en las mismas condiciones”.

Funda Asojubilados del SSO

Después de fundar la asociación de docentes jubilados, comenzó su trabajo con los adultos mayores, esos mismos que siempre tienen problemas en los bancos, cuando los empujan, los vejan, los maltratan, por lo que colaboró en la instauración de la Asociación de Jubilados por el Seguro Social, donde quedó electa como presidenta de la misma. Cargo que ejerce en la actualidad.

“Aquí estamos para servirles, para ayudarlos, porque cuando llegamos a cierta edad a veces sentimos que nadie quiere responsabilizarse de nosotros, pero seguimos en la lucha. Es un legado que dejo a mis tres hijas, a mis tres amores, ellas que son mi vida, así como mis cinco nietos, por ellos es que tengo fuerzas para salir a la calle todos los días a ayudar al prójimo e inculcarle a ellos que deben servir a los demás, desprenderse de todo con humildad. Tener responsabilidad, respeto hacia las personas, igual como me lo enseñaron mis padres”, aseguró.

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