Cruz Ramón Galíndez, un periodista universal de alto coturno en el periodismo yaracuyano

Raúl Freytez

Foto: Magaly Martínez

Más de medio siglo de experiencia en el campo de la comunicación social no es cualquier cosa, sobre todo si se ha vivido a plenitud en tiempos donde imperaba la dictadura, sin desmayar hasta llegar a la época de la democracia.

Cruz Ramón Galíndez, joven entonces de veinte años, decide asumir la gran responsabilidad de ser redactor de “cosas serias”, aunque ya para 1951 con apenas 14 años de edad había trabajado en Radio Yaracuy como comentarista deportivo en los juegos de béisbol del Estadio Yurubí, y a los 16 años era redactor del semanario El Yaracuyano.

Cruz Ramón Galíndez, hizo del periodismo más que un oficio, su pasión, entre libros, viajes, máquinas de escribir, tinta y papel

Cruz Ramón Galíndez, hizo del periodismo más que un oficio, su pasión, entre libros, viajes, máquinas de escribir, tinta y papel

A lo largo del tiempo hizo del periodismo más que un oficio; su pasión, entre libros, viajes, máquinas de escribir, tinta y papel. Y en la medida en que el tiempo transcurre siempre se le ha observado escudriñando y escribiendo, y así aún se mantiene en la actualidad, quizás con mayor ahínco, con su mente privilegiada de experiencias y recuerdos.

Lo más difícil de soportar…

Cruz Ramón, con una anécdota siempre a flor de labios, mantiene esa capacidad prodigiosa desde el punto de vista periodístico para transmitir sus ideas y debatirlas si fuera necesario, y para entrar en polémica cuando tiene frente a sí un buen retador. Entonces habla con la mirada, con las manos y su voz es tan sólo una herramienta anexa, en su constante lenguaje gesticular.

No era fácil escribir en la Venezuela donde la prensa estaba absolutamente amordazada. Los únicos medios con libertades eran de corte “gobiernero”, y a cualquier otro medio se le impedía rozar el tema político a menos que fuera para declarar su apoyo.

Por otra parte, el medio más expedito y económico para que las personas conocieran otras latitudes -por carecer de recursos para viajar- era a través de la prensa escrita, fue así quizás que decide viajar como corresponsal al exterior donde prosigue con su único y exclusivo oficio, el de redactor para la prensa libre, elaborando reportajes relativos a la política y cultura general de los países visitados, porque lo de poeta y escritor son avíos originados de su propia existencia, y luego desarrollados en su dilatada trayectoria profesional con marcado éxito. Sin embargo, su fuerte carga itinerante le hizo comentar en alguna ocasión que “lo más difícil de soportar para el ser humano es la ausencia de patria”.

Sangre de fundadores

Pero no son tan sólo elucubraciones, sino remembranzas de gente que conoce al poeta del periodismo, reconocido también como el Cronista sentimental de Yaracuy.

También es enteramente cierto su parentesco con una de las primeras familias de la villa San Felipe El Fuerte, consanguíneo de Lope Galíndez y Hurtado, ciudadano vasco con funciones de Procurador de Barquisimeto en tiempos de la colonia en 1718, cuyos parientes estuvieron entre los fundadores de La Sabana, hoy municipio Independencia, luego del terremoto de 1826, según apuntes del libro “Unas cuantas crónicas” de Carlos Álvarez Amengual, Cronista del Colegio de Abogados del estado Yaracuy.

En la historia del para siempre

Lo cierto es que con el tiempo este yaracuyano habría de encumbrarse -junto a otros muchachos de la época- como pionero de la Asociación Venezolana de Periodistas (AVP) y cofundador del Círculo de Reporteros Gráficos de Venezuela en Yaracuy (CRGV), siendo también uno de los fundadores y jefe de información de los diarios Última Hora edición San Felipe (1957) y El Día (1958), además de fundador-director-redactor de los semanarios Ya (1963) y Único (1968), de la revista Centro (1964) y de los magazines Mes Cultural (1974) y Cada Mes (2003-2007); trabajó de periodista de la Cadena Capriles (1959-1961), para luego viajar por más de 20 países también como corresponsal y enviado especial de El Impulso, de Barquisimeto, hacia Suramérica y Europa, en las corresponsalías de Santiago de Chile y Madrid en (1970-1994), de donde surgieron páginas completas de valiosa información, que en una ocasión expuso la Universidad Nacional Experimental del Yaracuy (UNEY), bajo el título: “Cruz Ramón Galíndez, Itinerarios de un cronista universal”, inaugurada el día del recibimiento de la 2da. Cohorte del Diplomado de Cronistas Gilberto Antolínez y graduación de los primeros cronistas universitarios de la Uney. Fue así que Cruz Ramón Galíndez, yaracuyano de palmo a palmo, nos contó una breve parte de sus experiencias que aún puede leerse a través de las páginas casi amarillentas de los periódicos de ayer enmarcados ya en la historia del para siempre.

¡Hay Cruz Ramón pa´rato!

Fue así que amigos, docentes, invitados especiales y alumnos colmaron de entusiasmo el tercer piso del pasillo de la UNEY, en el edificio Ciepe, con la presencia de Freddy Castillo Castellanos y José Luis Najul, rector y vicerrector de la Uney, respectivamente, para la fecha; Luis Alberto Crespo y Edgar Colmenares del Valle, de la Casa Nacional de las Letras Andrés Bello; José Luis Ochoa, coordinador del diplomado Gilberto Antolínez y los cronistas Antonio Trujillo y Ramón Querales, de San Antonio de los Altos y de Barquisimeto, para observar el trabajo del periodista, escritor y poeta homenajeado, que nos revelaba una realidad innegable: ¡Había y hay Cruz Ramón pa´rato!.

Gran parte de esa labor periodística de más de 50 años de ejercicio reporteril, relatan elecciones presidenciales de varios países, encuentros con jefes de Estados y trabajos especiales de fina pluma.

Cruz Ramón publicó los libros de poemas “Ensueños” (1953), “Paréntesis” (1967), “Junio-agosto 3 am.” (1973); el discurso titulado “Testimonio histórico de la palabra” (1980); Rafael Caldera (ensayo, 1993), Entre risas y aplausos (discursos, Caracas, 1997), Hablo con dignidad (discursos, Barquisimeto, 1998), De Jesús y Judas a Juan Pablo II (reportaje, Barquisimeto, 1999), obras que también fueron exhibidas en Guama al lado de la entrada a la Biblioteca Elíseo Jiménez Sierra, de la UNEY. Cruz Ramón, un periodista universal de alto coturno en las letras y el periodismo yaracuyano.

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